La música no se olvida con el Alzheimer

Las canciones y melodías que escuchamos a lo largo de nuestra vida se alojan en otra parte del cerebro y no donde se almacena principalmente el Alzheimer.

Hace unos días conocimos la lucha que está dando el periodista Augusto Góngora contra el Alzheimer. En el reportaje de la revista Sábado relató cómo esta enfermedad, que padece hace 4 años, hoy lo tiene sin poder realizar una de sus pasiones: leer.

Sin embargo, admitió que no tiene miedo. “Ya que tengo Alzheimer todo lo demás está abierto. Puedo equivocarme, puedo pararme y conversar en la calle. Vamos para adelante”, dijo a Sábado. 

El periodista confesó que realiza pilates tres veces por semana, una forma de afrontar el Alzheimer. Otra de las terapias que se utiliza en las rehabilitaciones, especialmente en la del lenguaje, es en base al canto y la música.

“Tenemos varios tipos de memoria,las que se almacenan en distintas partes del cerebro. La memoria de la música se guarda principalmente en el hemisferio derecho, donde no se ven tan afectadas con esta muerte neuronal que es el Alzheimer“, explicó la doctora Evelyn Benavides, neuróloga de la Clínica Universidad de los Andes.

“Si a un paciente le pido que recuerde cierto número de palabras y una canción, es más factible que recuerde la música antes que las palabras“, asegura la neuróloga. 

– Además de la música, ¿que otros recuerdos se almacenan en un lugar donde no se ven tan afectados por el Alzheimer?

“En general los recuerdos más antiguos. Lo que más se va perdiendo en esta enfermedad son los recuerdos tempranos, como el de la memoria a corto plazo.‘¿Dónde dejé mis llaves?’, ‘¿qué hice ahora?’, o comienzan a tener problemas con las cuentas y los trámites”.

La doctora Benavides recomienda mantener lo cognitivo el mayor tiempo posible. Esto se logra al realizar actividades musicales como cantar, recordar canciones antiguas de artistas que les hayan gustado, canciones que tengan un recuerdo familiar asociado, etc.

“Lo importante en la etapa inicial es guardar es la autovalencia. Tener claves para encontrar las llaves, algunas rutinas que se tengan que mantener en días específicos, que no pierda la vida social, etc. Ests pequeñas claves van supliendo la pérdida de memoria. Por ejempl, si las llaves siempre están ahí, es muy diferente a cambiarlas todos los días de lugar”, dijo la neuróloga de la Clínica Universidad de los Andes.