[CRÓNICA] La Roja Femenina: el antes y el después de la gloria en Copa América

Por Gabriel Moya

Suena el pitazo final y la gente estalla en el estadio La Portada, La Roja femenina acaba de ganar 4-0 a su similar de Argentina, en la última fecha del cuadrangular final de la Copa América que se realizó en nuestro país.Todo el plantel se reúne en un rincón de la cancha, saltan y celebran a pesar del cansancio tras un partido redondo. Las lágrimas asoman en varios rostros, seguramente, en ese momento donde se liberan las emociones, vuelve a la memoria aquel partido de hace casi un año, una noche de domingo, cuando la selección ponía fin a una lamentable espera de tres años sin jugar un partido oficial. Y de qué manera, ese 28 de mayo de 2017 las Chicas de Rojo golearon 12-0 a la selección peruana.Las 12 mil personas que asistieron a ese amistoso en el Estadio Nacional conocieron del potencial de este plantel, que partía su preparación para la Copa América rompiendo el récord de la goleada más amplia en la historia de nuestro combinado nacional a todos los niveles.

Con el paso de las semanas se fueron revelando para el público general algunas verdades de esta selección. El amplio contingente de chicas jugando en el extranjero, el logro obtenido en la Copa Libertadores del 2012, el lugar de la portera Christiane Endler en la élite del fútbol internacional, la posibilidad de clasificar al Mundial de Francia 2019 y a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 tras disputar el certamen continental. Naturalmente la expectación de a poco fue creciendo.

Foto de La Roja

Sobre la hora, una mala y una buena, Ovalle se cae como sede y Chilevisión se hace con los derechos de transmisión de la Copa en televisión abierta, una jugada con la que, de cualquier forma, nunca esperaron resultados tan elocuentes como los que se darían. 22 puntos de rating promedio y peak de 36. A la vez que la gente hacia filas y acampaba fuera de los estadios para conseguir entradas.

Todo listo y dispuesto fuera de la cancha, mientras que dentro, las Chicas de Rojo comenzaban con un empate ante Paraguay; había ansias, jugaban quizás los partidos más importantes de sus vidas hasta ahora.

Se rescata un nuevo empate frente a Colombia, la segunda potencia sudamericana, que junto a Brasil son los únicos países con liga profesional femenina.

La gente empieza a reconocer algunas figuras del plantel, Yanara Aedo, Yesenia López, María José Rojas, Francisca Lara; nombres propios con cualidades propias y rendimientos impresionantes.

La historia quiso que el paso a segunda ronda se definiera con Perú, con las Chicas de Rojo ofreciendo un nuevo festival de goles y fútbol explosivo.

Repitiendo un empate con Colombia y cediendo 1-3 en un digno partido contra la multicampeona Brasil, Chile llegó ayer a enfrentar a Argentina con la opción de un segundo lugar sudamericano. Para ello necesitaba ganar, por lo que buscó el dominio del partido desde el comienzo, posesión, trazos largos y un gol tempranero de Camila Sáez abrió la senda.

Foto de La Roja

Argentina no se acomodó nunca en el primer tiempo, Chile adelantó las líneas, lideradas por Carla Guerrero, y en dos estocadas se fue al descanso ganando 3-0.

Sobre el final, Chile que nunca renunció al ataque consigue el cuarto; instantes después, las Chicas de Rojo se funden en un abrazo colectivo ante el acoso de las cámaras. La gente en el estadio canta “Chile va al mundial”, un grito que había quedado ahogado en las gargantas y que estas chicas soltaron.

Somos testigos de una generación notable, gracias principalmente al trabajo voluntarioso y el esfuerzo de mujeres que quisieron derribar las barreras que les imponía el amateurismo, dignificando una práctica deportiva, que, hoy en día, sigue estando marcada por la precariedad   .

Estas chicas dan todo y el fútbol no les da nada más que la opción de cumplir sus sueños.  Pocos las conocían antes de esta Copa, el miedo es que al poco tiempo las empiecen a olvidar; por eso el desafío es que los cambios se produzcan, tanto a nivel institucional como social, que este triunfo no sea como el brillo de joyas en medio del barro, sino que un cimiento.

La Conmebol ya dio un paso y los equipos que el próximo año quieran jugar libertadores o Sudamericana deberán poseer una rama femenina. Ojalá sea un impulso para que más equipos se comprometan y que nos empecemos a cuestionar cosas, como, por ejemplo, que el primer equipo masculino de un club juegue en un estadio para miles de espectadores y la rama femenina dispute sus cotejos en la cancha de entrenamiento.

Dejémonos de críticas chaqueteras, de llamar “machitas” a las niñas por querer jugar al fútbol. Basta con invisibilizar a las mujeres en la cobertura deportiva, no caigamos en comparaciones burdas entre estas jugadoras y sus pares hombres, midámoslas por sus propios logros que, ya está dicho, son históricos.

La clasificación al mundial garantiza que el proyecto de fútbol femenino tendrá una cierta continuidad. Quizá si el resultado de esta copa hubiese sido menos positivo no estaríamos planteándonos estas cosas, por eso gracias a estas muchachas, por llegar aún más alto de lo que las condiciones permitían.

El camarín queda vacío, en la zona mixta las chicas tienen los ojos claros y vivaces, afirman que todo lo realizado no es un sacrificio, es un gusto. El sabor de los sueños que se cumplen dibujan sonrisas en sus rostros; no nos queda más que aplaudirlas y ser parte de quizá lo más generoso de esta alegría, el que esto no es solo para ellas, sino que también para las que vendrán, y en esa labor, todas y todos tenemos un rol que tomar.Foto de https://twitter.com/LaRoja