Dirigente mapuche: “El Estado no dice que somos más del 10% de la población”

Avelino Quilaqueo Antilef tiene 53 años y lleva más de treinta años dirigiendo la comunidad mapuche Lelfünche, ubicada en la comuna de La Florida. Este hombre divide sus días entre el sur -la novena región- y Santiago con el objetivo de desarrollar las raíces culturales mapuches en la urbe. Es un convencido de la capacidad que tiene su gente para gobernar en el país, creando un espacio de voz y voto concreto para el pueblo mapuche.

por Francisca López D.

En 1985 llegó a Santiago y fundó la comunidad Lelfünche que tiene sede en la comuna de La Florida,  lleva más de treinta años en la dirigencia, pasando hambre  y necesidad para llegar donde está, sin embargo, no se arrepiente de nada, los logros que obtiene con su trabajo y el amor por su pueblo le dan fuerzas para seguir luchando.

Quilaqueo nació en la IX Región de La Araucanía, en la comunidad de Peleku “que está bien a la orilla del mar”. Su familia es “bien constituida” y numerosa, tiene 14 hermanos -12 vivos- “mamita y papá vivo a Dios gracias”.  Toca la trutruca, instrumento auténtico del pueblo originario, talento que reconoce con orgullo y humildad.

Sentado sobre la rueda de una carreta sin funcionamiento con el mural mapuche detrás cuenta que “viene llegando del sur, anduve participando con los hermanos de Argentina, hermanos de Bolivia, hermanos de Colombia, hermanos de otra comunidad, se me olvida, y Chile. Somos cinco países que se juntaron allá y me invitaron a participar en la comunidad”, para discutir la temática indígena.

Sin Frontera es el nombre de estos encuentros que buscan la unificación de las raíces, “porque aquí no debe haber diferencias […] Somos un pueblo, somos diferentes culturas, pero creo que con cariño, con respeto y con amor tenemos que apreciarnos. Para luchar sin barreras y sin fronteras”, explica.

El pueblo mapuche en Santiago

img_9462-1Avelino Quilaqueo cree firmemente que el Gobierno debe saldar la deuda histórica con todos los pueblos originarios del país, especialmente con el pueblo mapuche.

“Somos más del 10%, somos el 11 por ciento coma y tanto ya, pero el Estado chileno eso no lo menciona porque no le conviene. Lo que ellos buscan es que nosotros seamos carne de cañón para las elecciones, para la guerra. Porque los mejores guerreros, duros luchadores somos los pueblos indígenas”, dice.

El pueblo mapuche se está preparando, sin intenciones de dejar al Estado en paz porque tienen razones para luchar y exigir el pago de la deuda. “Que el día de mañana no se lamenten, porque nosotros por todos lados tenemos compañía de diálogo, de preparaciones para lograr nuestros objetivos”, asegura con un tono de voz exaltado y profundo, con ímpetu. Derribar el clasismo, el racismo y el Estado chileno, “así que por lo tanto el pueblo mapuche se está preparando con harto newen.

  • Aquí los chilenos no se consideran mapuches, a diferencia de países como Bolivia en los que sí prevalecen las culturas indígenas. ¿Ustedes como mapuches tampoco se consideran chilenos?

Los capitalistas, los poderosos, los que manejan el sistema hoy en día, nos separan; pero nosotros como mapuches, inche chileno no, mapuche sí. Nosotros somos diferentes culturas, yo no quiero que mi gente se sienta para nada chileno. Pronto vienen los zapateos de la celebración de las fiestas patrias. Nosotros, el pueblo mapuche, no tenemos nada que celebrar. Conocer la historia, conocer la realidad, conocer el trasfondo sobre qué es lo que pasó. Cuánto lonco, cuánto kimche, cuánto lawenche, cuánta persona aniquilaron sin justicia alguna y hoy en día estar zapateando por Bernardo O’Higgins. A quién se sea, no sé poh’, el libertador no sé cuánto que le llaman, esa parte nosotros no nos sentimos identificados para nada.

Con más calma, los brazos cruzados y un tono de voz menos exasperado señala que ellos inculcan a las personas las ganas de conocer lo que realmente pasó. No concibe que una de las calles más grandes de Santiago se llame Avenida Libertador Bernardo O’Higgins o que lleven nombres de extranjeros como Avenida Kennedy. “¡Caramba! Parece que los chilenitos, disculpando la expresión, capaz de prestarle la señora a un extranjero, pero a su prójimo nada y a su cultura que le debe tanto como el pueblo indígena mapuche, nada. Ojalá humillarlos, apocarlos, rebajarlos”, dictamina moviendo los brazos exasperado.

En la forma que tiene de hablar el español Avelino deja entrever totalmente sus raíces. Cuando se refiere al clasismo, al racismo, a la deuda histórica, a la inclusión o al tema que conlleve injusticia para su pueblo se exalta y demuestra su enojo. Una que otra expresión en mapudungun se le escapa y una que otra palabra en español se le enreda. No obstante, no cambia su posición sentado sobre la rueda de la carreta, el mural de fondo y el cielo enrojeciendo.img_9466

  • En cuanto a la inclusión en la ciudad. ¿Cómo se da esta para los mapuches que tienen que realizar sus vidas en Santiago?

Somos poco considerados. Nuestra gente cuando llegan los miran como un pájaro extraño, cuando son personas realmente dignas y destacadas. Tienen muchos más conocimientos que un señor que está sentado en el Senado ganando sus millones. Nuestra gente tiene mejores preparaciones y no los utilizan para nada. ¿Por qué? Porque hay una ignorancia, un desconocimiento de tener una conversación. El aporte que pueden hacer nuestros hermanos está totalmente desvalorizado. ¿Por qué? Porque no usan terno y corbata, terno de marca. Porque nuestras gentes son de sacrificio, son de lucha y no son de corbata, son reales. Somos reales nosotros.

Con rabia y frenesí se refiere hacia el estigma chileno sobre los mapuches, ya que este mismo produce una desactivación de sus integrantes. Enfatiza en el gran aporte que constituyen los araucanos, no sólo para el avance de la cultura, sino para el avance del país en general.

“Serían tremendo aporte, porque tenemos hermanos que realmente son buenos para todo, buenos para el boxeo, buenos para las matemáticas, buenos para la lucha; tal vez no somos grandes ladrones de corbata, pero eso es lo que no quieren los políticos”, asegura.

Señala la gran labor política que desempeñó el ex intendente de La Araucanía, Francisco Huenchumilla. Su destitución del cargo pone en evidencia el racismo y clasismo que existe hacia el pueblo araucano. “El señor Huenchumilla es un tremendo diputado, tremendo senador, tremendo alcalde, tremendo intendente. ¿Por qué lo bajan? Porque cada vez que sube un hermano mapuche le hacen la guerra, esa es la mentalidad del chilenismo hacia el pueblo originario, pueblo mapuche”.

Políticas públicas: “son injusticias de siglos que todos ven aplicar”

“Retroexcavadora y dos camiones quemados en nuevo atentado incendiario en La Araucanía”, fue el titular del pasado sábado de una noticia publicada por la radio ADN. El conflicto mapuche se mantiene desde aproximadamente 1990 entre el pueblo indígena y el Estado chileno.

  • Respecto al conflicto mapuche, a la militarización de La Araucanía, al robo de tierras, etc.

img_9469-1Es una humillación, un engaño, una estrategia política falsa, porque el montaje lo hacen ellos. Los medios de comunicación los manejan ellos, el diario, la televisión. Ayer compraron cinco o siete máquinas nuevas que costaron millones de dólares y en la noche ponen máquinas viejas. Esas máquinas de la noche a la mañana las trasladan a otros fundos. Entonces, el montaje lo hacen quemando esas supuestas maquinarias. Después con la misma boleta, cobrando seguros, cobrando seguros. Perjudican al país, perjudican al pueblo indígena, le tiran barro. La maquinaria y todo llegan a otro fundo y vuelven a cobrar seguros. ¿Esto, me dice que es razonable hoy en día?

Lamentablemente el Gobierno que haya aquí nunca se ha dedicado a buscar el trasfondo, a estudiar el tema, analizar el conflicto. Aquí a nosotros nos han robado tierras, nos han usurpado espacios y nos han quitado muchos derechos. Hemos tenido la obligación de salir a trabajar a la fuerza afuera y los grandes los terratenientes allá son manipulados. Al gobierno le conviene bailar hacia los grandes capitalistas, porque le llegan recursos.

Quilaqueo afirma que aquí hay una “política sucia, una política con coima, una política totalmente inversa a lo que piensa el pueblo chileno y el pueblo mapuche”. Una de sus esperanzas es que el día de mañana haya un despertar y un mapuche gobierne el país, para por fin realizar las cosas bien y de manera honesta. “Porque todos estos señores políticos no son gobernantes, sino que son rapiñas de ladrones, eso son para nosotros”.

La solución para el conflicto entre el Estado chileno y el pueblo mapuche es que en la VIII, IX y X región tienen que dejar de existir los fundos. “Allá están sitiados la gente, tienen puros sitios. ¿Qué significa un sitio? Un pedazo de tierra para subsistir”, argumenta.

Normalmente una familia mapuche se conforma por los padres en conjunto a cuatro o cinco hijos. Este número de personas debe contar con 15 a 20 hectáreas, no tres como es actualmente, que sólo sirven para “el sustento de la vida”. “Y al lado un fundo que no tiene barreras, sin limitantes, sin fronteras. Hablamos de 300 hectáreas de terreno de un latifundista que lo compró por chicha, por mortadela o por engaño”. Terminando con los fundos y brindando las herramientas a los mapuches para crecer y trabajar, el gobierno podría comenzar a poner fin a tantos años de problemas.

  • La Nueva Constitución y la necesidad de ser reconocidos en ella.

Este tema es bastante amplio y lo hemos discutido en la mesa de los loncos del gobierno central. Nos estamos reuniendo y es un tema a discutir. Pero discutir con largos tiempos porque no hay ninguna voluntad política de poder acercar a los temas indígenas de gran relevancia. Por tanto, difícilmente que nosotros podamos tener voz y voto. Porque nosotros lo que queremos es cambiar la constitución y que haya igualdad de participación, pero no tan solamente en discurso, no tan solamente en candidatura sino que en realidad. Porque aquí hay una tremenda deuda hacia los pueblos originarios, tanto como al pueblo mapuche, a los hermanos aymaras, pascuences, atacameños y otros.

El cambio sociocultural que requiere la sociedad frente al tema de los pueblos indígenas, según Avelino Quilaqueo ya está llevando a cabo. Las autoridades regionales han tomado consciencia sobre la deuda histórica y crea nueva políticas de trabajo que van de la mano con la ayuda de las distintas comunidades dentro de Santiago.

“El chileno no es malo, sino que estamos hablando del Estado. El hermano chileno son personas, lindos aliados, buenos aliados que tienen consciencia y criterio, toman como asunto serio lo que es la deuda histórica. Entonces nosotros el día de mañana esperamos que haya una buena alianza entre el chilenismo y el mapuchismo, otra cultura. Que realmente sepamos entendernos, escucharnos, conversar, respetarnos porque eso es lo que busca nuestra identidad cultural del pueblo origen mapuche. Queremos que nos comprendamos con conversación, cariño y respeto nos podemos entender”, finaliza.